Todo lo que no sabías sobre la terapia miofuncional

Los músculos que afectan a la cara y a su movimiento son conocidos como musculatura orofacial. Con ella podemos movilizar los órganos bucales en actividades como masticar, tragar, soplar, entonar o cantar. La importancia del buen desarrollo de estos mecanismos es vital, pero hay personas que tienen serias dificultades para ejercitar estos músculos.

bostezo

En estos casos es necesaria trabajar todo el sistema bucomaxilofacial. Este se encarga de funciones vitales como la respiración, succión, deglución, masticación y el habla; y otras múltiples como bostezar, llorar, vomitar, etc.

La mejor manera para hacerlo es con la Terapia Miofuncional (TMF), la disciplina que se encarga de prevenir, valorar, diagnosticar y corregir las disfunciones orofaciales que pueden interferir tanto en la producción del habla como sobre la estructura de los dientes y las relaciones maxilares, desde el nacimiento hasta la vejez.

La TMF es necesaria para tratar casos de:

  • Secuelas de Traumatismos Craneoencefálicos (TCE) y de Accidentes Cerebro Vasculares (ACV) (con implicación de las estructuras bucofaciales).
  • Malformaciones faciales y/o craneofaciales como labios leporinos, síndromes congénitos.
  • Discapacidades cognitivas, como el Síndrome de Down (SD).
  • Parálisis cerebral infantil (PCI). En estos casos la TMF temprana es necesaria de cara a conseguir patrones de masticación, deglución y respiración para mejorar la alimentación y el habla.
  • Trastornos degenerativos y de origen neurológico. (EM, ELA, Parkinson, parálisis faciales, afectación de pares craneales).
  • Postoperatorios linguales, laríngeos, o maxilofaciales.
  • En general en cualquier trastorno, síndrome, traumatismo y /o enfermedad en el que la funcionalidad de la musculatura orofacial esté comprometida.

Esta terapia servirá al paciente y al doctor para:

Explorar y valorar las alteraciones que pueden aparecer, tanto a nivel estructural como funcional, respecto a la respiración, masticación y deglución.

Hacer un diagnóstico miofuncional, definiendo además las alteraciones estructurales y funcionales que se observen desde un punto de vista cualitativo.

Cada paciente deberá ser tratado como un caso aislado de los demás y por tanto se le aplicará un tratamiento basado en unos ejercicios específicos para la supresión de hábitos y la toma de conciencia de los nuevos patrones adquiridos. El tratamiento se diseñará teniendo en cuenta el nivel cognitivo del paciente.

La intervención puede ser activa, con participación voluntaria del paciente, o pasiva sin ella. Esta reeducación se basa principalmente en la ejercitación específica, mediante praxias, masajes, estimulación mecánica, control postural, etc.

Tiene como finalidad conseguir un equilibrio muscular orofacial que permita realizar adecuados patrones neuromotores de comportamiento del sistema orofacial.

A la práctica la TMF se ejercita a través de diversos ejercicios realizados con los músculos orofaciales. Los estiramientos de los labios (hacer morros, muecas, sonrisas,…), hinchar los carrillos, soplar, dilatar y contraer las fosas nasales,…

La Terapia Miofuncional, pero, implica un trabajo interdisciplinar con otros profesionales como estomatólogos, pediatras, cirujanos maxilofaciales, foniatras, otorrinos, fisioterapeutas, neurólogos y también psicólogos, educadores y psicopedagogos. Con ellos habrá que decidir la manera de intervenir y valorar conjuntamente la evolución del caso.

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