Tengo la lengua blanca, ¿por qué?

El hecho de tener la lengua blanca, pastosa o con un sabor desagradable es algo muy común. Puede ser síntoma de que algo no anda bien en nuestro organismo, pero en general, todas ellas pueden solucionarse fácilmente en casa siguiendo algunas sencillas pautas. Te contamos las causas que pueden blanquear tu lengua y te proponemos varias soluciones que puedes llevar a cabo en casa.


Una lengua sana debe presentar un color entre rosado y rojizo, y ha de estar recubierta de una capa de saburra, una secreción estomacal. Debe poderse mover con facilidad y tener un grado de humedad óptimo. Si esto no es así, es que hay algo que está alterando ese bienestar y, debemos ponerle remedio lo antes posible.

Las causas de tener la lengua blanca

En general, tener la lengua blanca está asociado a que algo no anda bien en nuestra digestión, nuestro estómago o nuestro hígado. También, la aparición de aftas en la lengua se asocia con un sistema autoinmune débil cuyas defensas naturales es preciso reforzar.
La detección de distintas patologías en el organismo a través de la lengua está tan extendida que, de hecho, existe una ciencia que diagnostica varias enfermedades a través de la observación de este músculo oral llamada glosodiagnosis.

Las causas de que nuestra lengua tenga un aspecto blanquecino son:

Aftas en la lengua o candidiasis oral. Se suele producir cuando estamos bajos de defensas naturales y, además de tener la lengua blanca, padeceremos otros síntomas tales como ardor, mal sabor de boca o dolor al tragar o comer algo muy caliente o picante.

Falta de higiene lingual. Existen muchas personas que, aun cepillándose a conciencia los dientes varias veces al día, no cuida en absoluto la higiene de la lengua. En ella se acumulan también bacterias de las que debemos ocuparnos, al igual que hacemos con las del resto de la boca.

El tabaco y el alcohol. si eres de esas personas que fuman a diario o beben con asiduidad, seguramente muchas veces has advertido que tienes la lengua algo blanca, te levantas con ella pastosa y un sabor de boca desagradable. Esto es debido a que cuando fumamos o bebemos las bacterias se acumulan aun más si cabe en nuestra lengua. Es más, quizá quieras conocer más sobre el tabaquismo y sus consecuencias.

Gastritis o inflamación estomacal. La lengua blanca y espesa es uno de los síntomas más evidentes de que padecemos gastritis. Otros síntomas asociados a esta dolencia pueden ser pesadez estomacal, vientre hinchado, gases, náuseas o pocas ganas de comer.

Hígado sucio. En ocasiones nuestro hígado necesita una depuración ya que está cargado de toxinas. La lengua blanca es uno de los síntomas que nos lo indican, además de otros como pesadez en las digestiones, gases, cutis grasiento, estreñimiento, dolor en la nuca, calambre etc.

Eso sí, debes de tener en cuenta que si tu lengua no está blanca pero tienes continuamente la boca seca, sufres xerostomía.

 

Soluciones para la lengua blanca

• Si tu lengua se ha blanqueado debido a una higiene lingual escasa, bastará con que cepilles la lengua suavemente al menos una vez al día para que ésta recupere su color habitual en pocos días. También puedes ayudarte de colutorios con un poco de alcohol para eliminar las bacterias.

• En los casos en los que la lengua blanca esté acompañada de llagas o de aftas bucales, es muy importante acudir a nuestro médico, ya que, en algunas ocasiones, las aftas son también un síntoma de algo mucho más grave como, por ejemplo, el cáncer lingual.

Consumir a diario un yogur natural fermentado. Aumenta las bacterias buenas subiendo las defensas. Si la lengua blanca es el síntoma de un hígado sucio, será bueno tomar en ayunas zumo de limón solo o con una pizca de bicarbonato, ya que ayuda a limpiar el hígado, al igual que el consumir grandes cantidades de frutas como naranjas, mandarinas y sobre todo piña o papaya, ya que son digestivas y ayudan a eliminar toxinas.

Consumir vegetales crudos: espinacas, pimientos, tomates….
Consume también más cantidad de líquidos. El zumo de arándanos es depurativo

 

Si aun siguiendo todas estas recomendaciones tu lengua continúa teniendo ese color blanquecino, lo más sensato y recomendable es que acudas a tu dentista de confianza para que examine toda tu boca y te dé las recomendaciones oportunas.

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