Cómo perder el miedo al dentista

Muchas personas reconocen tener miedo a la hora de acudir al dentista. Varios estudios han demostrado que se trata de una de las fobias más habituales entre la población.

Como consecuencia, mucha gente evita o retrasa la visita al odontólogo, lo que repercute negativamente en su salud bucodental, convirtiéndose en un circulo vicioso del que es complicado salir.

Lo primero, busca un dentista que te trasmita confianza, que te haga sentir cómodo, a gusto, tranquilo. Pide recomendación si es necesario, a tu familia y amigos. Una vez que des con el especialista adecuado, explícale tu miedo, verbaliza tu fobia en la primera consulta. No te preocupes, te entenderá. Habla con él antes, durante y después de la consulta. Conocer el procedimiento y recibir información, seguramente te ayude a sentirte más cómodo.

Empieza por algo sencillo, es decir, una revisión o limpieza dental. Poco a poco podrás ir enfrentándote a tratamientos más complejos. Cuando llegue el momento piensa en los avances tecnológicos que permiten que la mayoría de procedimientos resulten prácticamente indoloros. Las herramientas que usan actualmente, los profesionales dentales, nada tienen que ver con los aparatos rudimentarios de antaño.

Evita comidas, bebidas y sustancias estimulantes. Opta por técnicas de relajación que puedan ayudarte a tener una experiencia más agradable y trata de distraerte haciendo uso de distintos elementos. Muchos reconocen que escuchar música o ver la televisión de la consulta, les tranquiliza y les ayuda a convertir la visita en una experiencia más agradable.

A pesar de todo esto, lo más importante es ser plenamente conscientes de nuestro miedo, no mirar hacia otro lado. Es fundamental tener una actitud positiva que nos ayude y motive a buscar la forma de vencerlo. Recuerda que acudes al dentista para mantener tus dientes sanos y evitar complicaciones mayores. Más que si puede doler o no, hay que pensar en los beneficios y en los resultados.

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