Chupete ¿beneficioso o perjudicial?

El chupete es el accesorio por excelencia de los bebés, pero debemos tener cuidado con el tiempo que permanecen haciendo uso de él. Durante muchos años ha sido considerado un elemento perjudicial, pero recientes estudios han matizado esta teoría.

Esta goma no es perjudicial, incluso muchos expertos la tildan de beneficiosa, ya que ayuda a reducir el dolor causada por la eclosión de las piezas dentales, al tiempo que reduce su ansiedad en momentos de hambre o sueño.

El problema llega con el abuso. Es recomendable evitarlo durante sus dos primeras semanas de vida, ya que es preferible que se acostumbre al proceso natural de lactancia.

Lo recomendable sería empezar a prescindir de él a partir del segundo año. De no ser así, su uso abusivo puede provocar multitud de complicaciones a nivel bucodental. Algunas reversibles, otras no.

Cuando se superan las 6h. horas de, lo que los especialistas conocen como succión no nutritiva, el riesgo de complicaciones en el futuro aumenta.

Se ha demostrado que cuando se superan las 6h. horas de, lo que los especialistas conocen como succión no nutritiva, el riesgo de complicaciones en el futuro aumenta. Se produce la activación de algunos músculos faciales, estrechando la boca, de manera que los dientes de arriba tienden a separarse y a desplazarse hacia delante, mientras que los de abajo se retraen hacia atrás.

El resultado es la reducción del tamaño del paladar, lo que afecta a su capacidad respiratoria y puede acarrearle serios trastornos dentales.

A su vez, los colmillos pueden descolocarse, perdiendo su paralelismo, dando lugar a lo que se conoce como mordida abierta, mientras que la mandíbula superior e inferior pueden perder su paralelismo, causando lo que conocemos como mordida abierta.

Otra complicación que puede darse en los más pequeños es lo que se conoce como caries de biberón, a consecuencia de la mala costumbre de mojar el chupete en azúcar.

En conclusión, el uso del chupete está justificado siempre que no se prolongue en exceso. La desviación de las piezas dentales implica ortodoncia y otras posibles consecuencias perjudiciales como la otitis, por lo que controlar el uso de este accesorio es fundamental para el buen crecimiento de los infantes.

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